Una Iglesia Bajo el Señorío de Cristo.

Colosenses 4:7-9

Pastor Carlos Perez M.A.T- BC

Al llegar al final de la carta a los Colosenses, el apóstol Pablo nos ofrece mucho más que una simple lista de saludos. Lo que a primera vista parece una conclusión rutinaria, en realidad es una ventana pastoral que nos permite ver cómo luce una iglesia que vive verdaderamente bajo el señorío de Cristo.

Durante meses, esta carta nos ha llevado a contemplar la supremacía y suficiencia de Cristo. Hemos sido confrontados con nuestro pecado, exhortados a vivir en santidad, y llamados a poner nuestra mirada en las cosas de arriba. Ahora, Pablo aterriza todas estas verdades en la vida práctica de la iglesia local.La enseñanza central es clara:
Una iglesia bajo el señorío de Cristo está compuesta por miembros fieles.

🌿 La fidelidad que nace del evangelio

Pablo comienza mencionando a hombres como Tíquico y Onésimo, quienes representan el fruto visible del evangelio. Tíquico, descrito como “amado hermano, fiel ministro y consiervo”, nos muestra que la fidelidad no está reservada para figuras prominentes, sino que se manifiesta en el servicio sacrificial dentro del cuerpo de Cristo.

La fidelidad cristiana nace de una identidad transformada: somos hermanos porque hemos nacido de nuevo. Y esa nueva vida se expresa en servicio humilde, constante y sacrificial a favor de la iglesia.

Por otro lado, Onésimo es un testimonio viviente del poder transformador del evangelio. De esclavo fugitivo a hermano amado, su vida evidencia que el evangelio no solo perdona, sino que restaura, redefine y redirige completamente al ser humano.

Una iglesia saludable está compuesta por hombres y mujeres cuyas vidas han sido transformadas por Cristo y que reflejan esa transformación en sus hogares, relaciones y decisiones diarias.

⚠️ Obstáculos a la fidelidad

Sin embargo, Pablo también nos muestra que la fidelidad cristiana no es automática. Existen obstáculos reales que la debilitan.

1. La inmadurez espiritual

El ejemplo de Juan Marcos es profundamente alentador. En sus inicios fue inconstante y abandonó el ministerio, causando incluso conflicto entre Pablo y Bernabé. Pero su historia no termina ahí. A través del discipulado y la gracia, Marcos creció hasta convertirse en un siervo útil.

Esto nos enseña una verdad pastoral crucial:
No toda inconstancia es apostasía; muchas veces es inmadurez.

Por eso, la iglesia debe ser un lugar donde la gracia abunda, donde los creyentes maduros discipulan con paciencia, y donde los débiles son restaurados.

2. La falsa piedad

El caso de Demas representa un peligro aún mayor: una apariencia de fidelidad que no es genuina. Su amor por el mundo lo llevó a abandonar el ministerio.

Esto nos recuerda que no basta con parecer piadosos; es necesario examinar el corazón. La verdadera fidelidad persevera porque está arraigada en un amor genuino por Cristo.

🏛️ La columna de la fidelidad

Finalmente, la fidelidad cristiana tiene un fundamento claro:
Estar con Cristo.

Antes de ser enviados, los discípulos fueron llamados a estar con Él. La comunión con Cristo es la fuente de toda fidelidad. Sin ella, el servicio se vuelve vacío, la obediencia mecánica y la vida cristiana insostenible.

Como vemos en Marta y María, no es la actividad lo que sostiene la vida espiritual, sino la comunión. Y como pastores y creyentes, somos llamados a velar por nuestras almas y por la iglesia que Cristo compró con su sangre.


✨ Conclusión

Una iglesia bajo el señorío de Cristo no se define por programas, edificios o números, sino por personas transformadas por el evangelio.

Es una iglesia donde:

  • Los miembros sirven sacrificialmente
  • Las vidas reflejan el poder del evangelio
  • La gracia restaura a los débiles
  • Y Cristo es el centro de todo

👉 La pregunta es personal:
¿Estoy viviendo como un miembro fiel bajo el señorío de Cristo?

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